Pasamos un tercio de la vida con la cabeza apoyada en una almohada, y aun así solemos elegirla por cómo se ve en la tienda o porque es la que venía con la cama. Saber cómo elegir almohada es más sencillo de lo que parece: basta con fijarte en cómo duermes. Aquí tienes las claves para acertar, explicadas sin tecnicismos.
lo que vas a llevarte de esta guía
- 1Qué tiene que hacer una almohada y por qué depende de tu postura.
- 2La altura y la firmeza para dormir de lado, boca arriba o boca abajo.
- 3Las señales de que tu almohada ya no da más de sí.
- 4Cómo elegir la funda de almohada según la medida de la tuya.
qué tiene que hacer una almohada
La almohada tiene un solo trabajo: rellenar el hueco que queda entre tu cabeza y el colchón para que el cuello siga la línea de la espalda. Si la almohada es demasiado alta, la cabeza se inclina hacia arriba; si es demasiado baja, cae hacia el colchón. En los dos casos el cuello pasa la noche doblado, y eso se nota por la mañana.
Ese hueco no mide lo mismo en todas las posturas. De lado, el hombro levanta la cabeza y el espacio es grande; boca arriba, solo hay que sostener la curva de la nuca; boca abajo, casi no hay hueco que rellenar. Por eso no existe una almohada buena para todo el mundo, sino una almohada según postura.
La mejor almohada no es la más cara ni la más mullida: es la que deja tu cuello recto en la postura en la que duermes.
la almohada para cada forma de dormir
Piensa en cómo te despiertas, no en cómo te acuestas. La postura en la que pasas la mayor parte de la noche es la que manda.
almohada alta y firme
Tiene que rellenar todo el espacio entre el hombro y la oreja, y aguantar ese volumen toda la noche sin hundirse.
almohada media
Sostiene la curva de la nuca sin empujar la cabeza hacia delante. Ni muy alta ni muy plana.
almohada baja y blanda
Cuanto más fina, menos gira el cuello hacia atrás. Hay quien duerme mejor casi sin almohada.
Almohada para dormir de lado
Es la postura más común, y también la que más le pide a la almohada. La almohada para dormir de lado tiene que ser alta y firme: al apoyar la cabeza, la nariz debería quedar alineada con el centro del pecho, sin que la cabeza caiga hacia el colchón ni se levante hacia el techo. Si tienes los hombros anchos, busca la parte alta de la horquilla. Un truco que funciona: colocar un cojín pequeño entre las rodillas ayuda a que la cadera tampoco se tuerza.
Almohada para dormir boca arriba
Boca arriba, el cuerpo reparte el peso de forma más uniforme y el cuello solo necesita apoyo en su curva natural. Una almohada de altura y firmeza medias es la apuesta segura. Si notas que la barbilla se te va hacia el pecho, la almohada es demasiado alta; si la cabeza se va hacia atrás, le falta volumen.
Almohada para dormir boca abajo
Es la postura en la que el cuello trabaja más, porque pasa la noche girado. Por eso la almohada tiene que ser baja y blanda, la justa para que la cabeza no quede plana contra el colchón. Una almohada alta en esta postura obliga al cuello a doblarse hacia atrás.
Si cambias de postura durante la noche
Si te duermes de lado y te despiertas boca arriba, busca un término medio: altura media y una firmeza que se adapte, ni tan dura que no ceda ni tan blanda que se aplaste. Las almohadas largas, que ocupan todo el ancho de la cama, también ayudan, porque te dan espacio para moverte sin quedarte en el borde.
altura, firmeza y relleno: cómo acertar
Con la postura clara, quedan tres decisiones. Ninguna es complicada, pero conviene tenerlas en cuenta juntas.
La altura
Es lo más importante. Además de la postura, influye el colchón: en uno blando el cuerpo se hunde más y necesitas algo menos de almohada; en uno firme, algo más.
La firmeza
Decide si la almohada mantiene la altura toda la noche. Una almohada alta pero muy blanda se aplasta en cuanto apoyas la cabeza y acaba siendo baja.
El relleno
Define el tacto y cómo responde la almohada al moverte. Cada material tiene su carácter, y no hay uno mejor que otro: depende de lo que te guste sentir.
Los rellenos más habituales
La fibra es ligera, fácil de mantener y suele lavarse en casa; es la más versátil. La viscoelástica se adapta a la forma de la cabeza y el cuello y recupera la forma despacio; gusta a quien busca sujeción. El látex también se adapta, pero responde más rápido y tiene un tacto más elástico. Las plumas y el plumón dan una almohada mullida y moldeable, que se puede ahuecar a tu gusto.
Si dudas entre dos, piensa en cómo te mueves: si cambias mucho de postura, te irá mejor un relleno que responda rápido; si duermes quieto, uno que se adapte despacio te dará más sujeción.
cuándo cambiar la almohada
Las almohadas no avisan de golpe: pierden volumen poco a poco, y por eso nos cuesta darnos cuenta. Como orientación, se renuevan cada dos o tres años, según el relleno y el uso. Pero más que la fecha, cuentan las señales.
Dóblala por la mitad: si no vuelve a abrirse, está cansada
Tiene bultos o zonas hundidas que ya no se recuperan al ahuecarla
Te levantas con el cuello cargado y necesitas doblarla para estar cómodo
Si notas molestias en el cuello que no mejoran al cambiar de almohada, consulta con un profesional de la salud: la almohada ayuda, pero no lo resuelve todo.
la funda de almohada: la medida de la tuya
Una vez elegida la almohada, falta vestirla. La funda es lo que tocas cada noche con la cara, así que importa tanto el tejido como que encaje bien: una funda grande hace pliegues bajo la mejilla, y una pequeña aprieta el relleno y le resta altura, justo lo que acabas de elegir con cuidado.
Mide tu almohada antes de elegir la funda
Mide el largo de punta a punta, sin estirarla. Las almohadas suelen ser de dos tipos, y cada una tiene su funda:
Almohada larga
Ocupa el ancho de la cama. Si mide 90 cm, su funda es de 45×110 cm; si mide 105 cm, de 45×125 cm; y si mide 135 o 150 cm, de 45×155 cm. La funda es algo más larga que la almohada para que entre con holgura.
Almohada individual
Una por persona, que puedes mover y colocar a tu gusto. Su funda es de 50×75 cm, y en camas dobles se ponen dos.
Tenemos fundas de almohada en todas estas medidas, así que eliges la almohada que te conviene y luego la funda que le corresponde, no al revés. Si quieres ver cómo encaja con el resto de la cama, en la guía de medidas de almohada tienes todas las piezas por tamaño de colchón.

El tejido: algodón
Nuestras fundas de almohada son de 100% algodón, una fibra natural, suave y transpirable. Es lo que pide una tela que pasa la noche en contacto con la piel y el pelo: que deje respirar y que sea agradable al tacto desde el primer día. Además, el algodón se lava en casa sin complicaciones, y la funda se cambia con la misma frecuencia que las sábanas.
Cuántas fundas tener
Lo práctico es contar con dos fundas por almohada: una puesta y otra limpia. Y si eliges una lisa y otra estampada, cambias el aire de la cama solo con darle la vuelta a la almohada. La funda también es la forma más sencilla de probar un estampado en el dormitorio sin cambiar nada más.
fundas de almohada, diseñadas en casa
Diseñamos nuestras fundas de almohada en nuestro estudio de Cocentaina y se estampan y confeccionan en talleres en España. Imprimimos el diseño directamente sobre el tejido, sin pantallas, lo que permite reproducir diseños con muchos colores, degradados y detalles finos. Y el tejido tiene la certificación OEKO-TEX® STANDARD 100, Clase I: analizado por AITEX frente a sustancias nocivas para la salud.
en españa
algodón
primero la almohada, después la funda
Para elegir almohada, empieza por tu postura: alta y firme si duermes de lado, media si duermes boca arriba y baja si duermes boca abajo. Ajusta la altura a tu colchón, elige el relleno por el tacto que te guste y renuévala cuando deje de recuperar la forma. Después, mídela y vístela con una funda de su talla.
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