Te contamos cómo elegir el edredón de invierno o de verano que de verdad encaja con tu descanso. La estación del año es el punto de partida, pero no lo decide todo: un dormitorio con calefacción central no pide lo mismo que la habitación de un piso antiguo, y quien duerme siempre con un pie fuera necesita otra cosa que quien se arrebuja hasta la barbilla.
Aquí vas a encontrar qué significa el gramaje y por qué es la cifra que lo cambia todo, en qué se diferencian nuestros rellenos nórdicos de 250 g, 450 g y 4 estaciones, y una tabla para cruzar tu clima con la temperatura de tu casa y salir de la duda. Al final tendrás claro cuál es el tuyo.
lo que vas a llevarte de aquí
- 1Qué es el gramaje y por qué más gramos no siempre significa dormir mejor.
- 2Cuándo usar 250 g, cuándo 450 g y para quién está pensado el 4 estaciones.
- 3Cómo cruzar tu clima con la temperatura real del dormitorio para acertar a la primera.
- 4Cómo hacer el cambio de temporada y guardar el relleno para que aguante años.
qué es el gramaje y por qué lo decide todo
El gramaje del edredón se mide en gramos por metro cuadrado y viene a decir cuánta fibra hay dentro de la pieza. Más gramos, más abrigo. Hasta aquí, fácil.
Lo que suele despistar es pensar que conviene ir al número más alto por si acaso. Y ahí está el error, porque un relleno demasiado cálido para tu habitación no se traduce en dormir mejor: se traduce en despertarte a las tres de la mañana con el edredón a los pies de la cama. Ese despertón interrumpe el sueño igual que el frío, solo que por el otro extremo.
El gramaje ideal no es el más alto, es el que va con tu habitación.
Así que la pregunta útil no es "¿cuánto abriga?", sino "¿cuánto abrigo necesito yo?". Y esa respuesta depende de tres cosas: la estación, la temperatura a la que está tu dormitorio por la noche y cómo eres tú durmiendo. Vamos con las tres.
Por qué la fibra hueca abriga sin pesar
Antes de los números, una cosa que ayuda a entenderlos. Nuestros rellenos nórdicos llevan exterior de microfibra e interior de fibra hueca siliconada: cada filamento tiene aire dentro, y es ese aire el que aísla, no el peso de la pieza. Por eso un relleno de 450 g abriga muchísimo sin que sientas que te está aplastando.
El tratamiento siliconado hace que las fibras resbalen entre sí en lugar de enredarse, y eso se nota cada noche: se mantiene mullido en lugar de apelmazarse en las esquinas y es completamente transpirable, así que la humedad corporal sale y no se queda ahí. Además, al ser fibra sintética es hipoalergénico, algo que se agradece si en casa hay alergias.
Mullido y ligero
Abriga con el aire de su interior, no con el peso. Confort sin sensación de carga.
Transpirable
Deja salir la humedad corporal, así la cama se mantiene seca toda la noche.
Hipoalergénico
Al ser fibra sintética no genera alergias. La opción tranquila para pieles sensibles.
250 g, 450 g o 4 estaciones
Tenemos tres opciones y cada una tiene su momento. Te las presentamos de menos a más abrigo.
Primavera y otoño
Noches de invierno
120 + 250 g
El de 250 g: el más versátil del armario
Es el relleno de entretiempo, el que se pone en primavera y en otoño y funciona sin pensar. Pero atención a esto, porque es lo que más sorprende: si tu dormitorio tiene calefacción o está bien aislado, este es tu relleno también en pleno invierno. Mucha gente compra el de 450 por costumbre y acaba durmiendo con la ventana abierta en enero.
El de 450 g: para cuando de verdad hace frío
Este es el de las noches en las que agradeces meterte en la cama. Está pensado para dormitorios sin calefacción, casas antiguas con poco aislamiento o zonas de interior donde el invierno se nota. Si eres de los que duermen con la ventana entreabierta todo el año, también es el tuyo.
El de 4 estaciones: dos rellenos en uno
Aquí hay que explicarse bien, porque no es un gramaje sino un sistema. El 4 estaciones son dos rellenos independientes, uno de 120 g y otro de 250 g, que puedes usar por separado o acoplados. Y esas tres combinaciones cubren el año entero:
| Cómo lo usas | Gramaje | Cuándo |
|---|---|---|
| Solo la pieza fina | 120 g | Verano y noches templadas |
| Solo la pieza gruesa | 250 g | Primavera y otoño |
| Las dos acopladas | 370 g | Invierno |
Si no te apetece tener dos edredones ocupando armario y cambiándose cada temporada, esta es la respuesta más práctica que tenemos.

cruza tu clima con tu dormitorio
Aquí está la parte útil. La estación te da una pista, pero la decisión sale de cruzar dos datos: dónde vives y a qué temperatura está tu habitación por la noche. Esta tabla lo resuelve.
| Tu zona | Con calefacción | Sin calefacción |
|---|---|---|
| Costa mediterránea | 250 g | 250 g |
| Interior templado | 250 g | 370 g (DUO) |
| Interior frío o norte | 370 g (DUO) | 450 g |
| Montaña | 450 g | 450 g |
Fíjate en una cosa que llama la atención: el 250 g aparece muchas más veces de lo que la gente espera. Con calefacción, la mitad de España duerme perfectamente con ese gramaje en invierno. El de 450 es para condiciones de frío real, no para "invierno" en abstracto.
Y luego estás tú
Los datos anteriores dan el marco, pero el ajuste fino lo pone tu cuerpo. Estos tres casos son los que más se repiten:
Duermes caluroso
Si sacas el pie, te destapas o te despiertas acalorado, baja un escalón respecto a lo que dice la tabla. Es más cómodo añadir un plaid las noches raras que sobrar de abrigo todas.
Eres friolero
Si te acuestas con calcetines, sube un escalón. El peso mullido de la fibra hueca da esa sensación de estar bien arropado sin que la cama pese.
Sois dos y no coincidís
El clásico. La solución que mejor funciona es el 4 estaciones: quien pasa frío duerme con las dos piezas acopladas parte del año y el otro no nota el cambio, porque el abrigo se reparte en la cama.
por qué el 4 estaciones suele ser la respuesta
Si has llegado hasta aquí y sigues dudando, hay una razón por la que el 4 estaciones es el que más recomendamos: te ahorra tener que decidir hoy cómo va a ser tu invierno.
Con un relleno de gramaje fijo, la apuesta es a una sola carta. Si te quedas corto pasas frío en enero; si te pasas, duermes destapado. Con el sistema de dos piezas, en cambio, ajustas sobre la marcha: llega una ola de frío y acoplas, viene un febrero suave y te quedas con los 250 g. Y en verano usas la pieza fina de 120 g, que es justo la capa mínima que apetece cuando hace calor pero no quieres dormir sin nada.
Puesto en números: te da tres gramajes por el espacio de armario de uno —bueno, de uno y medio— y evita la compra de un segundo edredón. Para quien vive en interior templado, que es donde más varía el invierno, es la opción con menos margen de error.

Recuerda que el relleno necesita su funda
El relleno nórdico es la pieza que abriga, pero no se ve: va dentro de una funda nórdica, que es la que lleva el color y el estampado. La ventaja de este sistema es doble: eliges el abrigo por un lado y el diseño por otro, y puedes cambiar de estampado cuando te apetezca sin tocar el relleno. Y si prefieres una sola pieza estampada que va directamente sobre la cama, entonces lo que buscas es un edredón: los tenemos en 300 g, un gramaje pensado para los meses fríos.
cómo hacer el cambio de temporada
Ya tienes tu gramaje. Ahora, tres cosas prácticas para que el relleno te dure años y el cambio de armario no sea un drama.
Cuándo cambiar. No hay fecha en el calendario, hay una señal: cuando llevas varias noches destapándote, toca bajar de gramaje; cuando te levantas buscando una manta extra, toca subir. Esa es la referencia, mejor que el mes.
Airéalo antes de guardarlo. Antes de meter el relleno en el armario, déjalo un día extendido sobre la cama o tendido a la sombra. Es un gesto de un minuto que evita el olor a cerrado del año siguiente.
Guárdalo sin comprimir. Nada de bolsas de vacío: la fibra hueca necesita su aire para mantener el volumen, y comprimirla meses le resta capacidad de abrigo. Una funda de algodón transpirable, o simplemente doblado en un estante donde respire, es lo mejor.
Y sí, se lava en casa
Es una de las ventajas de la fibra frente al plumón. Necesitas una lavadora con capacidad suficiente para que la pieza se mueva con holgura, un programa suave y temperatura moderada. Nada de suavizante, que apelmaza la fibra y le quita justo lo que te interesa. Al secar, sacúdelo de vez en cuando para que el relleno recupere su volumen y quede como el primer día.
tres gramajes, ocho tallas y ninguna sorpresa
Diseñamos y fabricamos en España, y eso nos permite cuidar lo que se nota con el uso: que el relleno siga mullido después de veinte lavados, que la microfibra no haga ruido al girarte y que el volumen aguante temporada tras temporada. Nuestros rellenos son hipoalergénicos, transpirables y se lavan en tu lavadora. Sin tintorería y sin plumón.
en españa
mullida y ligera
y transpirable
ya sabes cuál es tu gramaje
Resumiendo: mira la temperatura real de tu dormitorio antes que el mes del calendario. Con calefacción, el 250 g te va a servir casi todo el año. Sin calefacción y con frío de verdad, el 450 g. Y si tu invierno es variable, no dudes con el 4 estaciones: resuelve las tres situaciones con una sola compra.
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